Hablamos para la Asamblea de todos los estudiantes de la UTP, no para la asamblea de unos cuantos activistas recalcitrantes que con su sectarismo y patanería pretenden coartar la libertad de expresión de todos aquellos que piensan por sí mismos. Hablamos para quienes no se aferran a ideologías caducas, hace tiempo condenadas al cubo de basura de la Historia.
Saludamos a la Asamblea que es espacio de expresión para todas las vertientes y matices de opinión, no a la que pretende imponer el pensamiento único como norma de conducta. Saludamos y respaldamos la Asamblea que es espacio para el debate racional, para la construcción colectiva, para la unidad en la diversidad. Es a esa Asamblea y a ese movimiento al cual está dispuesta a respaldar la Alianza Universitaria.
Hablamos para los estudiantes conscientes, para personas de mente abierta, de actitud constructiva y propositiva. Hablamos en nombre de quienes quieren realmente a la Universidad, no de quienes ponen por encima sus intereses de partido y/o movimiento de masas a la voluntad de la mayoría. Hablamos para quienes están dispuestos a construir unidad, no para aquellos incapaces de abandonar el lenguaje del odio, la satanización del contrario, la calumnia y hasta la mentira descarada, la inflamación de las pasiones como medio para disimular la pobreza de sus argumentos. Son aquellos los que promueven la xenofobia política hacia quienes tienen una óptica clara y concreta de lo que se debe hacer.
Que quede bien claro a todos: Nosotros no vamos a la representación estudiantil para satisfacer el capricho de los grupos fundamentalistas ni de los activistas recalcitrantes sino a defender los intereses estratégicos del estudiantado, los cuales no son otros más que la defensa de la educación superior pública, científica y democrática, financiada por el estado, incluyente y comprometida con el desarrollo nacional.
Nosotros nos diferenciamos de esos personajes que en las asambleas tienen un problema para cada solución. Activistas que al autoproclamarse voceros de los estudiantes pretenden suplantar la voluntad de las mayorías que en elecciones libres han designado a sus legítimos representantes; reemplazándola por la fuerza del tumulto.
Las condiciones de la democracia
El grado de democracia de un régimen puede medirse por el trato que da a sus disidentes. Preguntémonos entonces: si el castigo para quienes tienen una opinión diferente en Asamblea es el chiflido y el insulto, ¿Qué harían estos aprendices de Stalin si llegaran a ostentar el poder del Estado? ¿Será que ese modo de actuar representa una verdadera salida para la crisis actual?
A nosotros no nos importa quien hace las propuestas sino qué tan pertinentes son las propuestas; por eso apoyamos decididamente la marcha del 27 de octubre y nos opusimos al “pupitrazo” del día siguiente. Juzguen ustedes mimos los resultados de ambos eventos y decidan quien acertó en la lectura del contexto.
Nosotros no estamos interesados en casar peleas contra un rector ni contra un presidente en particular. Nuestro objetivo es cambiar la Política Pública de Educación Superior.
Estamos convencidos que el odio y la violencia jamás traerán nada bueno, sin importar la justeza de la causa que desde ellos se defienda. Estamos convencidos que los medios y los fines no pueden ser separables. Por ello planteamos una organización incluyente, sin más armas que la razón, sin más munición que las palabras.
Los métodos si importan
Desde fuera nos ven con perplejidad; la sociedad percibe que algo anda mal en la U pero no tiene claridad respecto las características e implicaciones de la crisis. Los dirigentes del movimiento estudiantil, en lugar de organizar cacerías de brujas, deberían concentrarse en los análisis de fondo de la situación presupuestal, en la elaboración de documentos didácticos para explicar a la comunidad lo que está pasando con la Universidad Pública, en realizar contactos diplomáticos con las diferentes organizaciones de la sociedad civil, los políticos, los empresarios, las autoridades territoriales, los periodistas, los egresados y directivos para generar consciencia de la necesidad de unirnos en torno a la defensa de la Educación Superior como eje del desarrollo nacional.
El futuro del movimiento estudiantil no puede dejarse en manos de la improvisación y el activismo. Se nota la ausencia en el movimiento de la voluntad para la construcción de Grupos de Estudio en torno a las políticas educativas del Gobierno Nacional, la Ley 30, las reformas curriculares, las políticas de Bienestar, el presupuesto, los planes de desarrollo institucionales…
La Herramienta para la victoria
Necesitamos una auténtica ORGANIZACIÓN que represente a TOD@S los estudiantes de la UTP. Que garantice la continuidad del trabajo, la claridad de la estrategia y la coherencia en las tácticas en el largo proceso de lucha por el derecho a la educación superior pública, gratuita y de calidad para todos y todas los colombianos.
Dicha organización, cuyo reconocimiento puede lograrse por vía del Reglamento Estudiantil, tendrá en su base a los Consejos Estudiantiles, conformados por representantes de cada semestre (donde idealmente existiría una célula de la Organización Estudiantil), junto a los coordinadores de las Mesas de Trabajo que cada programa defina; incluyendo, como mínimo, las Mesas de Bienestar, Académica y Organizativa.
La Reunión de todos los Consejos, junto con los demás Representantes y Delegados de las organizaciones de diferente tipo, reconocidas por estatutos, conformarían el Pleno de Representantes Estudiantiles, encargado de garantizar la continuidad y seriedad de las propuestas, la discusión de la táctica del movimiento y su difusión a todo el estudiantado. Dicho organismo puede sesionar además perfectamente en el Auditorio Jorge Roa, reemplazando el bochornoso espectáculo del Galpón.
Si los estudiantes demostramos seriedad, representatividad, organización y coherencia será bastante sencillo convencer a profesores y directivos para que abran los espacios de participación que nos permitan dar operatividad a las tareas del movimiento.
¿Quién puede entrar a la Alianza?
En la Alianza Universitaria son bienvenidas todas aquellas personas que estén dispuestas a escuchar, a hacer sus críticas constructivamente; atacando las ideas y no a las personas, son bienvenidos quienes vengan a proponer, a trabajar en equipo, a respetar las diferencias, a respetar la palabra como algo sagrado, a cumplir sus pactos, a respetar la ley, a defender la constitución.
Al contrario de otras organizaciones, todo aquel que abandone las posturas del anarquismo vulgar y el infantilismo de izquierdas es automáticamente bienvenido a la Alianza Universitaria. Nosotros no hacemos acepción de personas ni utilizamos el espejo retrovisor. Estamos para construir unidad sin militancia y diversidad sin desorden. Los requisitos de ingreso son simples: estar dispuest@ a pensar por si mism@, respetar las diferencias y trabajar disciplinadamente por el interés colectivo.
La discusión esta abierta…
viernes, 6 de noviembre de 2009
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