En la Alianza Universitaria tenemos claro nuestro compromiso irrestricto con la Democracia (sea esta democracia burguesa, proletaria, directa, formal, real o cualquier otro calificativo, su esencia está clara: Gobierno en el que el Pueblo ejerce la soberanía), y confrontaremos el autoritarismo, venga de donde venga. Por eso es nuestra obligación moral llamar la atención sobre la actitud de los actuales dirigentes del Movimiento Estudiantil, que pretenden convertir la Universidad en una Oclocracia (gobierno de la muchedumbre), forma política del Fascismo.
Para quienes se rasgan las vestiduras y vociferan airados cuando los acusamos públicamente de fascistas, aquí va este resumen sobre lo que Umberto Eco define como las 14 características típicas, no solo del fascismo sino del fanatismo y del totalitarismo. Quienes hayan estado en las recientes asambleas no tendrán problema para identificar tal perfil en nuestros queridos pichones de dictador:
1- El culto a la tradición- Rechaza todo progreso para afianzar lo que se cree es el estado máximo, previamente alcanzado.
2- Rechazo al modernismo- Se opta por la irracionalidad ante la crítica y cosmogonía científica moderna.
3- Culto de la acción por la acción misma- Lo que se debe hacer se debe hacer por el propio valor de la acción, sin razonar, meditar, evaluar o criticar los resultados de la acción.
4- Considerar la crítica como traición.
5- Buscar el consenso mediante el miedo a lo diferente. La diversidad se ve como perversidad que debe erradicarse.
6- Explotar la frustración individual o colectiva como factor coercitivo.
7- Nacionalismo exacerbado, necesidad de encontrar un enemigo de la nación y de brindar identidad a los seguidores en el privilegio de pertenecer a la nación y en los enemigos comunes de esta.
8- Los seguidores deben sentirse humillados por lo ostentoso y fuerte de los enemigos de la nación, recurrir tanto a la exposición de la vileza y corrupción de estos como a su riqueza y fuerza desmedida como elementos en la definición de la lucha necesaria contra ellos.
9- No se lucha para vivir, sino que se vive para luchar- La nación, la causa, es más importante que el individuo y la lucha es el propósito último de todos.
10- Elitismo, los que dirigen son mejores que los gobernados, todos, si fuesen superiores serían del grupo gobernante por lo que no serlo es una señal de debilidad en principio y justifica el liderazgo de los primeros.
11- Todos son educados para ser héroes- La recompensa del héroe es la muerte heroica, sin embargo, es más frecuente enviar a otros a tal final que buscarlo personalmente.
12- Como consecuencia de los anteriores, la figura de poder se transfiere a la sexualidad, por lo que suele implementarse un culto a la masculinidad orientado a las armas.
13- Populismo selectivo- Se instituyen figuras que representan la voluntad popular por sobre las expresiones populares o las instituciones de elección directa.
14- El lenguaje se redefine o limita para tomar formas más "correctas" en las que solo se pueda expresar lo que la ideología reinante considera correcto.
En conclusión: Si camina como pato, tiene plumas de pato, pico de pato, patas de pato, y hace quack… ¡pues es un pato!
viernes, 24 de octubre de 2008
miércoles, 22 de octubre de 2008
¿Cómo nos representa Iván Madrid?
Como ya se ha vuelto una especie de deporte en las asambleas insultar y acusar al compañero Iván Madrid de "traicionar" los intereses de los estudiantes, aprovecho para traerles una muestra de sus auténticas posiciones como Representante Nacional de los Estudiantes Universitarios.
Juzguen ustedes mismos:
Juzguen ustedes mismos:
El comunicado que nunca se leyó
Varios compañeros han escrito solicitando aclaremos nuestra posición respecto a los problemas concretos que se plantean en el actual movimiento. Para comenzar, reproduzco a continuación el comunicado del Representante Estudiantil al Consejo Superior, el cual personalmente entregué a la mesa de la Asamblea, misma que SE NEGÓ A LEERLO:
Pereira, 14 de octubre de 2008.
Comunicado a la opinión pública:
Ante lo acontecido en los últimos días, es mi obligación moral pronunciarme como Representante Estudiantil, rechazando tajantemente las actitudes asumidas por unos cuantos personajes que se esconden tras las capuchas, no para defender su propia integridad frente a las amenazas de las fuerzas oscuras -argumento perfectamente legítimo-, sino para encubrir sus actos vandálicos, destrozar y hurtar el patrimonio público (es decir el de todos, y por lo tanto, el nuestro).
Es deber de los dirigentes del movimiento orientar a las bases y no justificar sus desmanes con argumentos descontextualizados como el de “legítima defensa”, concepto que no puede aplicarse en este caso. La invitación a los organizadores del movimiento es a no cohonestar con las actitudes vandálicas, por lo cual los llamo públicamente a pronunciarse contra el uso de la violencia tanto física como verbal, contra las personas e instalaciones de la comunidad universitaria y a rechazar públicamente la “combinación de las formas de lucha” como táctica del movimiento estudiantil. Sólo así se tendrá la autoridad moral para convocar, representar y negociar el Pliego de Peticiones en nombre de todos los estudiantes.
Invitamos a asumir una posición sensata, respetuosa y coherente en defensa de la Universidad Pública, por la democracia interna y para elevar el nivel de cultura política de las bases en el movimiento estudiantil. Nuestra lucha no puede estar aislada de la realidad nacional ni ser indiferente a las necesidades de los millones de colombianos excluidos. Antes que nuestra comodidad debemos buscar mecanismos creativos y conjuntos para que todos los jóvenes, hombres y mujeres de Colombia puedan acceder a la educación superior.
El llamado es a quienes piensan diferente, para asistir y hacerse oír en las asambleas, a no quedarse callados frente a quienes, más que en el pliego o en las necesidades de las mayorías, están interesados en pescar en rio revuelto. El silencio es cómplice. No permitamos que unos cuantos grupos políticos se aprovechen de la ingenuidad y las buenas intenciones de los estudiantes, convirtiéndolos en fichas útiles para sus mezquinos intereses, actuando sólo como “cazatalentos” y engordar así, sus estructuras partidistas mientras dura la efervescencia y calor del momento, para luego dejarlo abandonado a su suerte cuando con sus propias actitudes tercas e intolerantes lo han desgastado, excusándose en que “no hay condiciones”. Como si no supieran que, históricamente, los movimientos estudiantiles así orientados resultan efímeros, y son los legítimos representantes, elegidos por el voto popular, de manera equivocada o no, quienes luego tienen que hacerse cargo del desorden que los primeros dejan, asumiendo la auténtica defensa de lo público, pese a que muchos pueden resultar peores, sin que ello invalide el sistema democrático; más bien invita a perfeccionarlo a través de una genuina cultura ciudadana, que es todo lo contrario al ideario de violencia que algunos proponen.
Con respecto al asunto de fondo, el problema de la calidad académica es que exige un presupuesto que la respalde, y eso sólo se puede obtener, que sepamos, por tres vías:
1. Aumento de la asignación por parte de la nación.
2. Aumento de matrículas.
3. Aumento de la eficiencia en el uso de los recursos
Francamente, dadas las circunstancias, debemos ser conscientes que la Rectoría ha optado por la menos mala de las alternativas a su alcance. Si algunos estudiantes asumieran una actitud más constructiva frente a las medidas de la administración se podría lograr dar una pelea conjunta (o al menos coordinada) por el presupuesto central y no enfrascarnos en un diálogo de sordos. Tal ha sido la postura de la representación al Superior y, gracias a ella, se han conseguido frutos que ningún movimiento “de masas” en la historia reciente de la UTP puede reivindicar. Tal vez por eso sea que los estudiantes nos han reelegido una y otra vez a pesar de las campañas de difamación de nuestros opositores.
Los enemigos del pliego no están afuera, son quienes desde dentro de la dirigencia del movimiento estudiantil lo opacan al no darle altura al debate. Son ellos quienes dan pie a la deslegitimación de la Asamblea como máximo órgano decisorio, convirtiéndola en un vulgar comité de aplausos y chiflidos al servicio de los intereses de un puñado de grupúsculos políticos irresponsables y desfasados, que, creyéndose poseedores de la verdad revelada y de una autoproclamada superioridad moral, son incapaces de dejar a un lado su discurso desgastado y desgastante para escuchar lo que tienen que decir las inmensas mayorías. ¿En qué se diferencia un dirigente estudiantil que promueve paros inoficiosos de los políticos corruptos que dilapidan los recursos públicos?
Por último, invito a todos los estudiantes a quienes quieren y les duele la universidad para que se hagan presentes en la Asamblea y logremos el levantamiento de este paro disfrazado, al tiempo que continuamos en forma organizada, respetuosa y aplicando las posibilidades tecnológicas hoy a nuestro alcance, la discusión del pliego y la búsqueda de alternativas viables y coherentes para superar la problemática de la educación superior pública, mientras continuamos nuestro proceso de formación como los profesionales con responsabilidad y consciencia social que tanto necesita el pueblo colombiano.
JOSÉ IVÁN MADRID VEGA
Representante de los Estudiantes ante el Consejo Superior
Universidad Tecnológica de Pereira
Pereira, 14 de octubre de 2008.
Comunicado a la opinión pública:
Ante lo acontecido en los últimos días, es mi obligación moral pronunciarme como Representante Estudiantil, rechazando tajantemente las actitudes asumidas por unos cuantos personajes que se esconden tras las capuchas, no para defender su propia integridad frente a las amenazas de las fuerzas oscuras -argumento perfectamente legítimo-, sino para encubrir sus actos vandálicos, destrozar y hurtar el patrimonio público (es decir el de todos, y por lo tanto, el nuestro).
Es deber de los dirigentes del movimiento orientar a las bases y no justificar sus desmanes con argumentos descontextualizados como el de “legítima defensa”, concepto que no puede aplicarse en este caso. La invitación a los organizadores del movimiento es a no cohonestar con las actitudes vandálicas, por lo cual los llamo públicamente a pronunciarse contra el uso de la violencia tanto física como verbal, contra las personas e instalaciones de la comunidad universitaria y a rechazar públicamente la “combinación de las formas de lucha” como táctica del movimiento estudiantil. Sólo así se tendrá la autoridad moral para convocar, representar y negociar el Pliego de Peticiones en nombre de todos los estudiantes.
Invitamos a asumir una posición sensata, respetuosa y coherente en defensa de la Universidad Pública, por la democracia interna y para elevar el nivel de cultura política de las bases en el movimiento estudiantil. Nuestra lucha no puede estar aislada de la realidad nacional ni ser indiferente a las necesidades de los millones de colombianos excluidos. Antes que nuestra comodidad debemos buscar mecanismos creativos y conjuntos para que todos los jóvenes, hombres y mujeres de Colombia puedan acceder a la educación superior.
El llamado es a quienes piensan diferente, para asistir y hacerse oír en las asambleas, a no quedarse callados frente a quienes, más que en el pliego o en las necesidades de las mayorías, están interesados en pescar en rio revuelto. El silencio es cómplice. No permitamos que unos cuantos grupos políticos se aprovechen de la ingenuidad y las buenas intenciones de los estudiantes, convirtiéndolos en fichas útiles para sus mezquinos intereses, actuando sólo como “cazatalentos” y engordar así, sus estructuras partidistas mientras dura la efervescencia y calor del momento, para luego dejarlo abandonado a su suerte cuando con sus propias actitudes tercas e intolerantes lo han desgastado, excusándose en que “no hay condiciones”. Como si no supieran que, históricamente, los movimientos estudiantiles así orientados resultan efímeros, y son los legítimos representantes, elegidos por el voto popular, de manera equivocada o no, quienes luego tienen que hacerse cargo del desorden que los primeros dejan, asumiendo la auténtica defensa de lo público, pese a que muchos pueden resultar peores, sin que ello invalide el sistema democrático; más bien invita a perfeccionarlo a través de una genuina cultura ciudadana, que es todo lo contrario al ideario de violencia que algunos proponen.
Con respecto al asunto de fondo, el problema de la calidad académica es que exige un presupuesto que la respalde, y eso sólo se puede obtener, que sepamos, por tres vías:
1. Aumento de la asignación por parte de la nación.
2. Aumento de matrículas.
3. Aumento de la eficiencia en el uso de los recursos
Francamente, dadas las circunstancias, debemos ser conscientes que la Rectoría ha optado por la menos mala de las alternativas a su alcance. Si algunos estudiantes asumieran una actitud más constructiva frente a las medidas de la administración se podría lograr dar una pelea conjunta (o al menos coordinada) por el presupuesto central y no enfrascarnos en un diálogo de sordos. Tal ha sido la postura de la representación al Superior y, gracias a ella, se han conseguido frutos que ningún movimiento “de masas” en la historia reciente de la UTP puede reivindicar. Tal vez por eso sea que los estudiantes nos han reelegido una y otra vez a pesar de las campañas de difamación de nuestros opositores.
Los enemigos del pliego no están afuera, son quienes desde dentro de la dirigencia del movimiento estudiantil lo opacan al no darle altura al debate. Son ellos quienes dan pie a la deslegitimación de la Asamblea como máximo órgano decisorio, convirtiéndola en un vulgar comité de aplausos y chiflidos al servicio de los intereses de un puñado de grupúsculos políticos irresponsables y desfasados, que, creyéndose poseedores de la verdad revelada y de una autoproclamada superioridad moral, son incapaces de dejar a un lado su discurso desgastado y desgastante para escuchar lo que tienen que decir las inmensas mayorías. ¿En qué se diferencia un dirigente estudiantil que promueve paros inoficiosos de los políticos corruptos que dilapidan los recursos públicos?
Por último, invito a todos los estudiantes a quienes quieren y les duele la universidad para que se hagan presentes en la Asamblea y logremos el levantamiento de este paro disfrazado, al tiempo que continuamos en forma organizada, respetuosa y aplicando las posibilidades tecnológicas hoy a nuestro alcance, la discusión del pliego y la búsqueda de alternativas viables y coherentes para superar la problemática de la educación superior pública, mientras continuamos nuestro proceso de formación como los profesionales con responsabilidad y consciencia social que tanto necesita el pueblo colombiano.
JOSÉ IVÁN MADRID VEGA
Representante de los Estudiantes ante el Consejo Superior
Universidad Tecnológica de Pereira
martes, 21 de octubre de 2008
Sobre Pliegos y Repliegues del Movimiento Estudiantil
“Queremos todo y lo queremos ya”. Esa era una bella pero ilusa consigna del mayo francés (aclaro, no por ilusa deja de ser bella, ni por bella deja de ser ilusa, esa es la paradoja de la utopía). Claro está que uno esperaría que de 1968 a 2008, cuatro décadas más tarde se hubiese alcanzado cierto perfeccionamiento de las consignas. Lamentablemente, no es así. La pobreza conceptual del estilo “… Represión, represión y bolillo por montón” campea hoy en el movimiento estudiantil como una patética muestra de la incapacidad de sus dirigentes para plantear nuevos horizontes de lucha. Y sobre todo, para ofrecer al pueblo ese tipo de inspiración que lograran los estudiantes franceses y que, de una u otra forma, logró transformar el mundo.
Claro, ellos no estaban solos, había como diez millones de obreros en huelga general por esos días en la República Francesa. Y mientras los estudiantes gritaban “seamos realistas, pidamos lo imposible”, los sindicatos ni cortos ni perezosos obtuvieron sus aumentos de salario y una que otra prebenda más, luego de lo cual dejaron que los estudiantes (con sus cientos de heridos y arrestados) siguieran solos su movimiento, cada vez más radical y cada vez más aislado del conjunto de la sociedad, de modo que para finales de junio no quedaba ni el rastro de lo que fuera tal vez la mayor movilización estudiantil en toda la historia. Por cierto, poco después el Presidente De Gaulle fue reelegido con un 60% de los votos a favor (sólo de pensar que el movimiento en Colombia llegue a ser tan grande, con Uribe de presidente y con ganas de reelección, me pone los nervios de punta).
¿Qué significa todo esto? Pues que ni aún los estudiantes franceses de mayo del 68, con reivindicaciones sociales profundas (esto incluye el derecho a visitar las residencias femeninas, una de las peticiones de entonces), sus barricadas y consignas, lograron doblegar al Estado una vez perdieron el apoyo los trabajadores (estos últimos más pragmáticos a la hora de definir hasta donde y para qué valía la pena luchar). Por supuesto, dejaron un gran legado, pero este es más un legado moral. Y es precisamente este el punto que quiero enfatizar: Los estudiantes no pueden aspirar a que su poder se base en la fuerza, sino más bien en su capacidad de convocatoria no solo al interior de su gremio, sino de los demás sectores sociales. A nadie se le pasa siquiera por la cabeza que los estudiantes del 68 tuvieran que sacar, a las malas, a sus compañeros, ni que las barricadas (que las hubo) se pusieran en las puertas de los salones para impedir que estos se regresaran a clases…
Para que quede entonces bien claro: No es el carácter utópico de las consignas o reivindicaciones lo que resta fuerza al movimiento; es su descontextualización histórica y social. La incapacidad para realizar una clara lectura de lo que palpita en el corazón de las “masas”, de interpretar sus intereses profundos y convertirlos en banderas de lucha y, con el conocimiento que hoy tenemos de la historia, mezclarlos con una que otra reivindicación realmente viable que, inteligentemente negociada, nos deje un escaloncito más arriba luego de que, inexorablemente, pasen los momentos de efervescencia y calor. Si la dirigencia estudiantil de la UTP comprendiera esto, no estaríamos escribiendo en este blog…
Claro, ellos no estaban solos, había como diez millones de obreros en huelga general por esos días en la República Francesa. Y mientras los estudiantes gritaban “seamos realistas, pidamos lo imposible”, los sindicatos ni cortos ni perezosos obtuvieron sus aumentos de salario y una que otra prebenda más, luego de lo cual dejaron que los estudiantes (con sus cientos de heridos y arrestados) siguieran solos su movimiento, cada vez más radical y cada vez más aislado del conjunto de la sociedad, de modo que para finales de junio no quedaba ni el rastro de lo que fuera tal vez la mayor movilización estudiantil en toda la historia. Por cierto, poco después el Presidente De Gaulle fue reelegido con un 60% de los votos a favor (sólo de pensar que el movimiento en Colombia llegue a ser tan grande, con Uribe de presidente y con ganas de reelección, me pone los nervios de punta).
¿Qué significa todo esto? Pues que ni aún los estudiantes franceses de mayo del 68, con reivindicaciones sociales profundas (esto incluye el derecho a visitar las residencias femeninas, una de las peticiones de entonces), sus barricadas y consignas, lograron doblegar al Estado una vez perdieron el apoyo los trabajadores (estos últimos más pragmáticos a la hora de definir hasta donde y para qué valía la pena luchar). Por supuesto, dejaron un gran legado, pero este es más un legado moral. Y es precisamente este el punto que quiero enfatizar: Los estudiantes no pueden aspirar a que su poder se base en la fuerza, sino más bien en su capacidad de convocatoria no solo al interior de su gremio, sino de los demás sectores sociales. A nadie se le pasa siquiera por la cabeza que los estudiantes del 68 tuvieran que sacar, a las malas, a sus compañeros, ni que las barricadas (que las hubo) se pusieran en las puertas de los salones para impedir que estos se regresaran a clases…
Para que quede entonces bien claro: No es el carácter utópico de las consignas o reivindicaciones lo que resta fuerza al movimiento; es su descontextualización histórica y social. La incapacidad para realizar una clara lectura de lo que palpita en el corazón de las “masas”, de interpretar sus intereses profundos y convertirlos en banderas de lucha y, con el conocimiento que hoy tenemos de la historia, mezclarlos con una que otra reivindicación realmente viable que, inteligentemente negociada, nos deje un escaloncito más arriba luego de que, inexorablemente, pasen los momentos de efervescencia y calor. Si la dirigencia estudiantil de la UTP comprendiera esto, no estaríamos escribiendo en este blog…
domingo, 19 de octubre de 2008
Los motivos de Pineda
Esquirol, lamebotas del rector, uribista, vendido, y otros tantos adjetivos son los que utilizan para referirse a mi persona los activistas de las organizaciones que hoy lideran el movimiento estudiantil. El asunto no pasaría de ser una simple muestra de incultura y patanería por parte de estos señores si no fuera porque, unido al uso de los consabidos comités de rechiflas para impedir que nuestra voz sea escuchada por los estudiantes que asisten a la Asamblea, constituyen una demostración de la manipulación a que ella se ve sometida, y de la debilidad argumental de sus dirigentes, quienes saben muy bien (porque en ocasiones anteriores se los hemos demostrado) que sus pírricos argumentos no soportan un análisis ni una crítica serias.
Quien observa con algo de cabeza fría este fenómeno no pude dejar de preguntarse ¿Por qué odian tanto a Juan Carlos Pineda y a Iván Madrid? ¿Por qué les duelen tanto nuestras denuncias por su manipulación, violación a la libre expresión y a los procedimientos democráticos? ¿Si son tan valientes para enfrentar al ESMAD, entonces, por qué le temen tanto a nuestras palabras? Será que sus consignas requieren siempre una personificación del enemigo, un chivo expiatorio, un demonio al cual puedan exorcizar desde el púlpito que han construido en el Galpón?
Como ya se darán cuenta, poco o nada me interesa la opinión de estos pichones de dictador y de sus ingenuos (como duele esa palabrita… cuando sospechamos que nos cae a nosotros) seguidores. Al fin y al cabo, la virginidad no dura mucho y más tarde o más temprano aquellos que tienen sus sentidos conectados y el cerebro encendido descubrirán que tenemos la razón, porque conocemos la historia, la hemos vivido, y será ella misma, como dice Fidel, la que nos absolverá.
Entonces, ¿pará qué preocuparse escribiendo en un blog? Sencillo. Quienes fuimos responsables de muchos de los movimientos estudiantiles que en el pasado se dieron en la universidad tenemos el compromiso de transmitir a las nuevas generaciones lo que de ellos fuimos aprendiendo. Nos parece del todo irresponsable de los dirigentes actuales y de las organizaciones políticas que los azuzan su flagrante desconocimiento de la historia. Los estudiantes tienen derecho a equivocarse; sus dirigentes no. Ellos no pueden pretender inventar de nuevo el agua tibia, que es precisamente lo que logran sacando pliegos mal redactados de sus sombreros de mago (lo que debían ponerse en lugar de las respetables capuchas).
En la medida en que nuestras múltiples ocupaciones nos lo permitan (nosotros si trabajamos, eso de dirigir paros los hacíamos cuando éramos socialmente improductivos) pretendemos mostrar a los estudiantes críticos y de mente abierta que se atrevan a seguirnos leyendo el por qué un movimiento planteado como el presente está condenado a derrumbarse cual castillo de naipes en unas pocas semanas. De momento, nos reservaremos el derecho de moderar los comentarios, no con la intención de censurar a quienes piensen diferente a nosotros, como lo hace en su blog la “Comisión de Medios” de la Asamblea, quienes no publican lo que ellos consideran “Comunicados de personas u organizaciones ajenas a los intereses del movimiento estudiantil” (véase http://asambleautp.blogspot.com/2008/10/aclaraciones-de-la-comisin-de-medios.html), sino para mantener un mínimo de cultura y nivel de discusión. En otras palabras, bienvenidos quienes deseen controvertirnos, siempre y cuando lo hagan con un mínimo de decencia en el vocabulario empleado y, en la medida de lo posible, con la buena redacción y ortografía que deberíamos todos mostrar como universitarios.
Para despedirme por hoy, como el buen Furibestia que dicen que soy (ese tema lo aclararemos otro día), les dejo uno de los mejores discursos que ha pronunciado mi general, digo, mi president:
http://www.youtube.com/watch?v=-kxQoQveAHk
Quien observa con algo de cabeza fría este fenómeno no pude dejar de preguntarse ¿Por qué odian tanto a Juan Carlos Pineda y a Iván Madrid? ¿Por qué les duelen tanto nuestras denuncias por su manipulación, violación a la libre expresión y a los procedimientos democráticos? ¿Si son tan valientes para enfrentar al ESMAD, entonces, por qué le temen tanto a nuestras palabras? Será que sus consignas requieren siempre una personificación del enemigo, un chivo expiatorio, un demonio al cual puedan exorcizar desde el púlpito que han construido en el Galpón?
Como ya se darán cuenta, poco o nada me interesa la opinión de estos pichones de dictador y de sus ingenuos (como duele esa palabrita… cuando sospechamos que nos cae a nosotros) seguidores. Al fin y al cabo, la virginidad no dura mucho y más tarde o más temprano aquellos que tienen sus sentidos conectados y el cerebro encendido descubrirán que tenemos la razón, porque conocemos la historia, la hemos vivido, y será ella misma, como dice Fidel, la que nos absolverá.
Entonces, ¿pará qué preocuparse escribiendo en un blog? Sencillo. Quienes fuimos responsables de muchos de los movimientos estudiantiles que en el pasado se dieron en la universidad tenemos el compromiso de transmitir a las nuevas generaciones lo que de ellos fuimos aprendiendo. Nos parece del todo irresponsable de los dirigentes actuales y de las organizaciones políticas que los azuzan su flagrante desconocimiento de la historia. Los estudiantes tienen derecho a equivocarse; sus dirigentes no. Ellos no pueden pretender inventar de nuevo el agua tibia, que es precisamente lo que logran sacando pliegos mal redactados de sus sombreros de mago (lo que debían ponerse en lugar de las respetables capuchas).
En la medida en que nuestras múltiples ocupaciones nos lo permitan (nosotros si trabajamos, eso de dirigir paros los hacíamos cuando éramos socialmente improductivos) pretendemos mostrar a los estudiantes críticos y de mente abierta que se atrevan a seguirnos leyendo el por qué un movimiento planteado como el presente está condenado a derrumbarse cual castillo de naipes en unas pocas semanas. De momento, nos reservaremos el derecho de moderar los comentarios, no con la intención de censurar a quienes piensen diferente a nosotros, como lo hace en su blog la “Comisión de Medios” de la Asamblea, quienes no publican lo que ellos consideran “Comunicados de personas u organizaciones ajenas a los intereses del movimiento estudiantil” (véase http://asambleautp.blogspot.com/2008/10/aclaraciones-de-la-comisin-de-medios.html), sino para mantener un mínimo de cultura y nivel de discusión. En otras palabras, bienvenidos quienes deseen controvertirnos, siempre y cuando lo hagan con un mínimo de decencia en el vocabulario empleado y, en la medida de lo posible, con la buena redacción y ortografía que deberíamos todos mostrar como universitarios.
Para despedirme por hoy, como el buen Furibestia que dicen que soy (ese tema lo aclararemos otro día), les dejo uno de los mejores discursos que ha pronunciado mi general, digo, mi president:
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