No hemos sido los primeros ni seremos lo últimos en ser sometidos a la picota pública por defender nuestras convicciones sin doblegarnos a los vaivenes del populismo. Pero es la Historia la que nos absuelve y, como muestra, traemos este testimonio en la voz del más grande maestro de la democracia colombiana.
lunes, 3 de noviembre de 2008
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